¿Quiénes somos?

Hermandades del Trabajo es un movimiento de hombres y mujeres trabajadoras que fundó D. Abundio García Román en 1947, en Madrid. Tras reunirse en torno a una farola, por aquello de no tener local, se fue ampliando el grupo hasta alquilar unos locales en la calle Juan de Austria nº9. Con una gran obra social, la afiliación se fue generalizando entre los trabajadores. Primero se dio el salto a otras ciudades españolas, hasta que se decidió cruzar el charco, y crear los primeros centros en Medellín y Barranquilla. Con el fin de aunar esfuerzos y compartir experiencias, se creó la Comisión Nacional. Esta Comisión Nacional contribuye a coordinar todas las acciones que Hermandades realiza en sus centros…

Hermandades del Trabajo en Valencia

J.A. Doménech Corral.

En esta crisis en la que andamos inmersos y de la que no hay institución que se libre por los recortes en las subvenciones que tienen concedidas, merece resaltar la única que, sin ayuda oficial, mantiene todos los servicios que presta con la eficiencia de siempre. Sin merma alguna. Son las Hermandades del Trabajo que cumplen hoy 47 años de su establecimiento en nuestra ciudad, y el próximo dia 30, 21 de la muerte de su fundador. Estas “Hermandades” son una organización católica fundada en Madrid en 1947 por el sacerdote cacereño Abundio García (1906-1989), cuyo proceso de beatificación se ultima en Roma.

Para formarse una idea de la envergadura de la obra que emprendió, llevado de su inquietud por la clase trabajadora, hay que saber las carencias económicas y formativas que sufrían los trabajadores de mediados de pasado siglo. Salvando cuantas dificultades se le presentaron, logró crear en su organización una serie de obras sociales desconocidas en el mundo obrero de entonces. Viajes turísticos, residencias veraniegas, comedores sociales, escuelas nocturnas y hasta una “despensa del parado” para los que estaban en esa situación laboral.

Novedosos recursos que después copiarían el Ministerio de Trabajo y todas las consejerías autonómicas. Tuvieron gran repercusión social y una rápida expansión hasta en 21 ciudades de nuestro territorio nacional. Y en América.

Pero fue Valencia la primera elegida para expandirse, ubicándose en la plaza del Negrito, acogida por su arzobispo Olaechea, hijo de obrero y volcado también entonces por la clase obrera. Recordemos su “Tómbola” para recaudar fondos, el Banco Nuestra Señora de los Desamparados para administrarlos y los grupos de viviendas de Tendetes y San Marcelino que levantó. Nombró primer consiliario al sacerdote Moisés Sánchez que elevó a primer plano la nueva institución; sucediéndose José Vilar que la mantuvo 15 años; y continúa ahora con Emilio Meseguer.

Me confieso un admirador de las Hermandades de Trabajo de Valencia y asiduo visitante de sus tres Residencias, de monte y playa, que posee en Bejís, Serra y Mareny Blau.

Y es con motivo del doble aniversario que celebra que acudo a su actual consiliario para que me descubra el secreto de la exitosa supervivencia de la institución, pese a la crisis y carencia absoluta de subvención alguna. “Una cuidada administración de los propios recursos” – me dice – “y el ambiente familiar que se respira dentro de ella; no solo en nuestras residencias, sino entre los que participan en los viajes que programamos. Les impacta y mueve a sumarse a la organización”. Ciertamente ésta era la finalidad que pretendía el fundador. Que la cotidiana relación entre las distintas familias trabajadoras resultase fraternal – de aquí el nombre de Hermandades – adquiriendo éste compromiso los que se incorporasen a ellas como militantes. Porque también se puede ingresar como simple afiliado para beneficiarse de su obra social que incluye viajes, estancia en sus residencias y formación religiosa que imparte el mismo consiliario.